¿TODO EL MUNDO PUEDE SUFRIR DE ESTRÉS?
Cualquier persona en el curso de su vida podría padecer de estrés, sin embrago estudios e investigaciones científicas concluyeron que los individuos optimistas y con buena autoestima no suelen sufrir de estrés, los mismos estudios recomendaron caminatas diarias, ejercicios físicos, masajes, baños con agua caliente o muy fría, música relajante, yoga, meditación, la búsqueda de la paz interior y sobre todo "una buena disposición hacia el cambio", para poder combatir el estrés.
Se considera que las personas que hacen una mala distribución de sus actividades o pretenden realizar más trabajo del que una persona normal puede hacer en un determinado periodo de tiempo, ejerce sobre sí misma una PRESIÓN que termina deteriorando su salud física, mental, emocional y afectando el real desempeño en el trabajo.
El exceso de actividad no es la única causa de estrés, las personas que NO TIENEN NINGUNA ACTIVIDAD son también propensas al estrés y en mayor porcentaje que aquellas que están ocupadas en algo.
Existe también el llamado ESTRÉS INFANTIL, el cual se define como un conjunto de reacciones que suceden a nivel físico, psicológico o emocional que se producen en los niños por situaciones que estos no pueden controlar y que alteran su equilibrio general.
En el año 1936 un joven estudiante universitario de segundo año de la carrera de medicina en la Universidad de Praga, Hans Selye, hijo del cirujano austriaco Hugo Selye, escribió por primera vez sobre el SÍNDROME DE ADAPTACIÓN GENERAL (SAG), también conocido como SÍNDROME DEL ESTRÉS, al cual en primera instancia llamó “Síndrome de estar enfermo”, al darse cuenta que todos los pacientes que examinaba presentaban los mismos síntomas: cansancio, pérdida de apetito, pérdida de peso, entre otros.
Hans Selye se graduó como médico y
posteriormente realizó un doctorado en química orgánica en su
universidad, a través de una beca de la Fundación Rockefeller se traslado a la
Universidad John Hopkins en Baltimore E.E.U.U. para realizar un post doctorado
cuya segunda mitad efectuó en Montreal Canadá en la Escuela de
Medicina de la Universidad McGill, donde desarrolló sus famosos experimentos del
ejercicio físico extenuante con ratas de laboratorio que comprobaron la
elevación de las hormonas suprarrenales (ACTH, adrenalina y
noradrenalina), la atrofia del sistema linfático y la presencia de
ulceras gástricas. Al conjunto de estas alteraciones orgánicas el doctor Selye
denominó "estrés biológico".
Selye
consideró entonces que varias enfermedades
ya conocidas como las cardíacas la hipertensión arterial y los trastornos emocionales
o mentales no eran sino la resultante de cambios fisiológicos como producto de
un prolongado estrés en los órganos de choque mencionados y que estas
alteraciones podrían estar predeterminadas genética o constitucionalmente.
Sin
embargo, al continuar con sus investigaciones,
integró a sus ideas, que no solamente los agentes físicos nocivos, actuando
directamente sobre el organismo animal, son productores de estrés, sino que
además, en el caso del hombre,
las demandas de carácter social y las amenazas del entorno del
individuo que requieren de capacidad de adaptación provocan el trastorno del
estrés.
A
partir de ahí, el estrés ha involucrado en su estudio la participación de
varias disciplinas médicas, biológicas y psicológicas con la aplicación de
tecnologías diversas y avanzadas.
Las
ideas de este joven ayudaron a forjar un nuevo campo de la medicina, “El
estudio del estrés biológico y sus efectos”. Le siguieron cientos de
investigaciones que nos han permitido avanzar en el conocimiento de las
conexiones que existen entre el estrés y la enfermedad, así como el
descubrimiento de nuevos métodos para ayudar al cuerpo a deshacerse de este
agotamiento.
En 1950 publicó lo que sería su obra
más famosa: “ESTRÉS: UN ESTUDIO SOBRE LA ANSIEDAD”.
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