lunes, 15 de julio de 2013

CAPITULO I: MENTE ¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

Estrés (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

Aún cuando el estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, en la actualidad se confunde con una “enfermedad” o patología.

Lo cierto es que, bajo determinadas circunstancias, este mecanismo de defensa puede desencadenar graves problemas de salud.

Cuando este mecanismo de defensa se da en exceso, se produce en el organismo una sobrecarga de tensión que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano, comenzando por pequeños olvidos, falta de memoria, concentración, atención, nerviosismo, irritabilidad, insomnio, tensión muscular, especialmente en cabeza, cuello y hombros, dolores en piernas y brazos, dolores abdominales, cambios hormonales, menstruación irregular, hinchazón en las mamas, cólicos pre-menstruales  caída del cabello, obesidad, sobre peso, ansiedad, depresión, angustia, falta de apetito, reducción del deseo sexual, acné, úlceras, disminución de fertilidad, enfermedades cardíacas, cefaleas, migrañas, afecciones del sistema inmune y afecciones cerebro – vasculares, entre otras.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES ESTRESANTES?

El estrés se asocia con hechos que generan agobio o angustia, cuando la persona recibe demandas que le resultan excesivas y se dan inicio a diversos síntomas, emocionales, psicológicos y/o fisiológicos.

Los factores que pueden producir estrés se conocen como estresores y son estímulos que de manera directa o indirecta desestabilizan la homeostasis o equilibrio del organismo.

Gran parte de los esfuerzos realizados en investigaciones sobre el estrés, se han centrado en determinar y clasificar los diferentes tipos de estresores y hasta el momento se han clasificado en diez categorías:

1. Situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente,
2. Estímulos ambientales dañinos,
3. Percepciones de amenaza,
4. Alteraciones en las funciones fisiológicas (Enfermedades, adicciones, etc.)
5. Frustración,
6. Aislamiento o confinamiento,
7. Intereses bloqueados,
8. Presión de grupo,
9. No conseguir objetivos planeados,
10. Relaciones sociales complicadas o fallidas (separación, divorcio, etc.)

De mi experiencia profesional he aprendido que existe otro FACTOR ESTRESANTE muy frecuente y uno de los más importantes:

11. INCERTIDUMBRE, que se traduce como una VIDA SIN PROPÓSITO, no saber a dónde ir o para que vivir.

Existen otras taxonomías como las propuestas por Lazarus y Folkman (1984). Para ellos el “estrés psicológico” es una relación particular entre EL INDIVIDUO y EL ENTORNO, sucede cuando el individuo evalúa como amenazante o desbordante de sus recursos y que su entorno pone en peligro su bienestar. En este sentido la tendencia es a clasificar a los estresores por el tipo de cambios que producen en las condiciones de vida, así tenemos:

Los estresores únicos: hacen referencia a cataclismos y cambios drásticos en las condiciones del entorno de vida de las personas y que, habitualmente, afectan a un gran número de ellas.

Los estresores múltiples: afectan sólo a una persona o a un pequeño grupo de ellas, y se corresponden con cambios significativos y de transcendencia vital para las personas.

Los estresores cotidianos: se refieren al cúmulo de molestias, imprevistos y alteraciones en las pequeñas rutinas cotidianas.

Los estresores bio-génicos: son mecanismos físicos y químicos que disparan directamente la respuesta de estrés sin la mediación de los procesos psicológicos.

Estos estresores pueden estar presentes de manera aguda o crónica y, también, pueden presentarse como el resultado de la anticipación mental negativa acerca de lo que puede ocurrir en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario