ACERCAMIENTO AL YO MENTAL
El mundo de los NÚMEROS nos ayudará a comprender nuestros propios fenómenos mentales, veamos por ejemplo los NÚMEROS REALES:
¿CÓMO
FUNCIONAN NUESTROS PENSAMIENTOS?
Así que en nuestra REALIDAD MENTAL tenemos PENSAMIENTOS RACIONALES, PENSAMIENTOS IRRACIONALES, PENSAMIENTOS RACIONALES POSITIVOS, PENSAMIENTOS RACIONALES NEGATIVOS, PENSAMIENTOS ENTEROS, POSITIVOS o NEGATIVOS, PENSAMIENTOS FRACCIONADOS, ESTOS TAMBIÉN PUEDEN SER POSITIVOS O NEGATIVOS, (no quiero, no voy a poder, me va a ganar, se va a caer, se va a matar, es más que yo).
Los PENSAMIENTOS ENTEROS POSITIVOS son los pensamientos NATURALES, aquellos que nos llevan a tomar decisiones positivas, a construir o dirigir nuestra vida por medio de metas y objetivos claros, dentro de esos PENSAMIENTOS tenemos uno que viene con nuestra naturaleza y es EL CERO, el momento en el cual LA MENTE DEJA DE PENSAR, EL SILENCIO, LA MEDITACIÓN.
CAMBIO DE CONCEPTOS IDEAS
O CREENCIAS
Como hemos dicho, cada uno de nosotros tiene una serie de creencias personales adquiridas a lo largo de la vida.
Las creencias no se basan, necesariamente, en un sistema de ideas lógicas. Estas no siempre coinciden con la realidad. Son generaciones de la mente individual, es verdad que muchas de ellas pueden ser HERENCIAS CULTURALES o sociales, sin embargo, tenemos la capacidad para aceptarlas o rechazarlas como parte de nuestro SISTEMA DE CREENCIAS, cada una de ellas es el resultado del aprendizaje o de alguna vivencia.
También es cierto, que cuando tenemos una CREENCIA INSTALADA, actuamos como si fuera una verdad irrefutable, si los resultados de nuestra acción son positivos, esto nutre o de alguna manera comprueba nuestra creencia y ella se fortalece.
No obstante, todo no es color de rosa y muchas creencia se convierten en LIMITACIONES AUTO-IMPUESTAS.
Casi todas las estructuras de nuestra personalidad se construyen sobre nuestro propio sistema de creencias, de modo que cada actitud, consciente o inconsciente, constructiva o destructiva, las que conducen hacia el éxito o hacia el fracaso, van acompañadas de una creencia.
En conclusión podemos afirmar que desarrollamos a lo largo de la vida todo un sistema de creencias, el cual va a construir todo un sistema de actitudes, de tal manera que tenemos una actitud ante la vida, tenemos una actitud ante la muerte, tenemos una actitud ante el trabajo, una actitud ante el estudio, una actitud ante el amor, ante el sexo, ante la paternidad, ante la maternidad, ante la vejez.
La actitud es el comienzo y es el final de la vida, desde que nos hacemos conscientes es necesario que desarrollemos actitudes correctas, porque si ante cualquier situación tenemos una actitud derrotista, ya perdimos antes de empezar, si nuestra actitud es de triunfo, tenemos ganada la carrera.
Nuestra actitud va a influir en el hecho de que podamos reconocer nuestras propias limitaciones, o nuestras capacidades, ayudará también a valorar lo que tenemos y reconocer lo que nos falta, valorar el ambiente en el cual nos desarrollamos y sobre todo valorar el presente sin negar las posibilidades del futuro.
Entonces, si al revisar los acontecimientos de nuestras vidas descubrimos que hemos nutrido una actitud que nos está conduciendo hacia el dolor, la tristeza, el agobio, la ansiedad, angustia, depresión, o a vivir vidas estresadas, debemos recurrir al origen de todo que se llama CONCEPTO, IDEA O CREENCIA, hacer los cambios necesarios y continuar hacia la siguiente meta u objetivo.
ENTONCES, ¿PORQUÉ NOS ESTRESAMOS?
IMPLICANCIAS DEL SISTEMA DE CREENCIAS
Desde que nos levantamos hasta el momento de acostarnos para descansar nuevamente, realizamos una serie de actividades: abrimos los ojos, nos levantamos, vamos al baño, cepillamos los dientes, nos duchamos, nos peinamos, nos vestimos, desayunamos, vamos a trabajar, a estudiar o los quehaceres de la casa.
Cada una de estas actividades se encuentra conectada a una idea, concepto o creencia, y asumimos una actitud en correspondencia con cada actividad.
Cuando esta actitud se presenta con frecuencia como respuesta a un mismo estímulo, le llamaremos “comportamiento”.
Cuando el comportamiento es el mismo ante estímulos semejantes le llamaremos “conducta”.
A esta altura nos damos cuenta que existen algunas variantes en las respuestas individuales y estas van a depender de dos factores: Cultura y Temperamento.
El ilustre profesor Pedro Ortiz diría “Información Cinética e Información Epigenética”, refiriéndose a todo aquello que aporta la sociedad y a todo lo que viene con cada individuo como una herencia genética.
De tal manera que a continuación de los comportamientos vienen las conductas y luego el carácter con sus afluentes: Cultura y temperamento.
Poco a poco y con el tiempo se formará la personalidad, además continúa la fuerte participación social, las máscaras, los estereotipos, los paradigmas.
A esta altura de la vida es probable que a muchas personas les importe mucho “el qué dirán”, y para cada ocasión usen una máscara diferente. El tono de voz no es el mismo, cambia de acuerdo a la persona con la que hablan, cambia la mirada, hasta el lenguaje no verbal cambia y se adapta al lugar o situación en la cual se encuentran. Esto es una máscara.
En la mayoría de los casos, casi al final de la vida, la personalidad se convierte en IDENTIDAD, en cuando somos EL MISMO, en cualquier lugar, con todas las personas o en cualquier circunstancia.
Y finalmente nos preguntamos: ¿qué cambió?. Cambiaron nuestras ideas, conceptos o creencias. Se fortalecieron algunas, cambiaron otras y desaparecieron muchas.
Es muy importante comprender el esquema que estamos presentando al que hemos llamado “Pirámide de la mente”.
Los cimientos de toda la actividad psíquica se llaman conceptos, ideas o creencias, hablando por supuesto de un ser humano adulto y normal, ya sea impulsados por uno mismo o influenciados por el medio social y el medio ambiente en general, los seres humanos generamos, o creamos, un concepto, una idea o una creencia sobre la realidad, luego, nuestras actitudes o actos cotidianos, lo que hacemos en cada instante, se va a fundar, en un concepto, idea o creencia.
De tal manera que cada actitud se respalda en un concepto, idea o creencia, inclusive aquellos actos aparentemente inconscientes tienen su fundamento sobre esta base.
Y así comienza una estructura muy interesante, cuándo una actitud es recurrente, es decir, cuando ante el mismo estímulo o un estímulo semejante se produce la misma respuesta, entonces dejamos de hablar de actitud para hablar de comportamiento, cuando nuestra respuesta se hace habitual, más constante, poco variable, entonces la podemos llamar conducta.
Luego interviene un factor muy interno llamado temperamento, parece que tiene una base genética, por lo menos en términos generales en el mundo de la psicología hasta ahora se acepta que el temperamento tiene una base genética, entonces, cuando temperamento y cultura se unen hablamos de carácter, y es el carácter lo que va a causar que seamos muy predecibles y aquí radica un asunto muy interesante y es que: “… te haces predecible para todo el mundo menos para ti mismo”.
Continuando con estos detalles tremendamente útiles, vemos que con la fuerte influencia del entorno o del medio ambiente, la frecuencia del carácter, y como se presentan nuestras respuestas habituales, es cuando comenzamos a hablar de personalidad, esta personalidad, tan fuertemente influenciada por nuestro mundo interno y externo, va a ser la responsable de nuestra felicidad o desdicha.
¿CÓMO REALIZAR CAMBIOS?
A esta altura tal vez surjan en la mente algunas preguntas: ¿Cómo paso de la desdicha a la felicidad, de la tristeza a la alegría plena, de la melancolía al júbilo, de la depresión a la cordura?
Si somos capaces de reconocer algunos detalles de nuestra propia personalidad que NO SON AGRADABLES, entonces es posible deducir inmediatamente sin temor a equivocarnos que: Algún concepto, alguna idea, o alguna creencia, están mal estructurados.
En realidad es muy simple, es necesario descubrir cuál es el concepto equivocado, cuál es la loca idea o cuál la insana creencia que nos hace actuar de determinada manera.
Por ejemplo: Una persona manejando su automóvil, el tráfico es CAÓTICO, intempestivamente se cruza otro auto, el chofer frena de golpe, baja el vidrio de la ventana, saca la cabeza y grita al chofer del auto que se cruzó.
¿Qué es lo que hace actuar así?, ¿Por qué grita? El pensamiento lógico, racional, entero y positivo dice que los gritos no causan ningún cambio en la persona que realizó la maniobra peligrosa, la realidad no se alterará como consecuencia de “esos” gritos. Pero, ¿Por qué gritar? Cada persona tiene su propia idea, concepto o creencia que le hace actuar de esa manera, en la mayoría de los casos el “grito” ejerce poder, quiere decir “yo soy diferente”, soy superior, yo no haría la “salvajada” que tú has hecho. Muchos “gritan” para sacarse la frustración que les causó la maniobra del otro o sacarse el miedo, sin embargo en el fondo saben que sus gritos no son efectivos, la realidad continuará inalterable.



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